Foro sobre Empresa y Desarrollo en México

Foro “La empresa como actor de desarrollo: Experiencias y oportunidades” organizado por la AECID

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en México invita al foro “La empresa como actor de desarrollo: Experiencias y oportunidades”  que se llevará a cabo el jueves 28 de marzo, a las 9:30 am, en el Centro Cultural de España en México.

El tema central del foro será la contribución de la empresa al desarrollo a través de la Agenda 2030.

El Foro se dividirá en 3 espacios diferentes:

• Pacto Mundial o Pacto Global; instrumento de las Naciones Unidas que constituye la mayor iniciativa voluntaria de responsabilidad social empresarial en el mundo.

• Sistema B; movimiento global que busca construir un ecosistema favorable para utilizar la fuerza de los negocios como agentes de cambio positivo para el mundo, promoviendo formas de organización económica que puedan ser medidas desde el bienestar de las personas, las sociedades y la naturaleza. Las empresas B miden, comparan y gestionan su impacto socio ambiental, para ser las mejores PARA el mundo y no sólo DEL mundo.

• Alianzas Público Privadas para el Desarrollo (APPD); modalidad de ayuda habilitada por la Cooperación Española consistente en una relación voluntaria, colaborativa y formal entre la AECID, las administraciones públicas de los países socios y una o varias entidades del sector empresarial, de la sociedad civil y del ámbito universitario, de España, de los países socios o de terceros países, en la que se establece un objetivo común, con un demostrable impacto en desarrollo, y en la que se definen conjuntamente las responsabilidades y se asumen conjuntamente los recursos, los riesgos y los logros.

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Paper: Efectividad de las OSCs en la AGCED 2014

La Efectividad de la Participación de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSCs) en la Alianza Global para la Cooperación Eficaz al Desarrollo (AGCED)* 2014

Por: Valeria González Rangel**

Introducción

La participación de las (OSCs) en espacios internacionales como la Alianza Global para la Cooperación Eficaz al Desarrollo (AGCED) se origina con la intervención de las mismas en el Sistema de Naciones Unidas, y su reconocimiento en estos espacios ha sido una larga trayectoria partiendo de un modelo estatocéntrico a uno en el cual ahora las OSCs participan junto a otros actores.

Participar proviene del latín participare (tomar parte de algo), proveniente de pars partis (parte) y del verbo capere (tomar o agarrar) (RAE, 2018). Por lo tanto, la participación puede ser un término muy amplio que podría referirse casi a cualquier cosa. Una de las principales contribuciones de la presente investigación es delimitar desde la perspectiva de las OSCs a que nos referimos por participación efectiva. En ese sentido, se realizaron 11 entrevistas semiestructuradas[1] tanto a OSCs en México como a funcionarios del gobierno mexicano pertenecientes a la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) y a la Dirección General de Vinculación con Organizaciones de la Sociedad Civil de la Secretaría de Relaciones Exteriores (DGVOSC-SRE). Lo anterior, es relevante para generar un contraste entre las dos visiones sobre que se considera una participación efectiva.

El tema de investigación es de gran interés político-social para el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador debido a la importancia creciente de las OSCs en las decisiones de políticas públicas.

La investigación comienza con la descripción de la metodología utilizada para la sistematización de las entrevistas, en las cuales se busca no sólo transcribir la información, sino que también evitar darle mayor peso a una de las perspectivas de un participante sobre otro.

Posteriormente, se muestra cuáles fueron las condiciones establecidas por las OSCs para determinar que significa participación efectiva. Seguido, se detallan aquellas condiciones que permiten analizar si en el caso de su participación en la AGCED en 2014, la Alianza Global otorgó incentivos para una participación efectiva. Finalmente, se emiten recomendaciones para propiciar una participación efectiva de las OSCs ante la Alianza Global.

Condiciones de análisis identificadas para la efectividad de la participación

 El primer paso fue adentrase en el análisis de la participación y su definición por parte de las OSCs, y cuáles condiciones consideraron éstas como necesarias para una participación efectiva. Las respuestas se cotejaron con lo señalado como efectividad de la participación por autores como Cunill (1997), Hevia (2011), y Ziccardi (2004) entre otros. Asimismo, se realizó una comparación de estos criterios con los lineamientos de participación de la DGVOSC, con el objetivo de analizar más a profundidad qué prescribe el Gobierno Mexicano por participación, contrastándolo con la visión de las organizaciones, evidenciando convergencias y divergencias.

Estas condiciones identificadas coadyuvaron a elaborar la pregunta de investigación: ¿En qué medida la Alianza Global ha promovido espacios de participación efectiva para las OSC, desde la perspectiva de las OSCs?

Para responder a la misma se analizó la motivación de las OSCs para participar en la AGCED, y verificar si se evidenció algún incentivo proporcionado por la Alianza Global. La motivación responde al por qué las organizaciones decidieron participar en la Alianza Global, su experiencia de participación y niveles. Adicionalmente, por resultados nos referimos a qué obtuvieron las OSCs a partir de su participación en este espacio. Por lo tanto, se analizó si en la Alianza Global las organizaciones lograron sus objetivos y metas programadas de participación. Finalmente, en las recomendaciones de las OSCs ante la AGCED, se destacan áreas de oportunidad para la AGCED y las OSCs para hacer la participación más efectiva en la Cooperación Internacional.

Recopilación de distintas condiciones que hacen que la participación sea efectiva desde la perspectiva de las OSCs mexicanas

En torno a este planteamiento, las organizaciones[2] consideran que una participación es efectiva cuando se cumplen las siguientes condiciones:

1) Acceso a la información

Al respecto las organizaciones Iniciativas para el Desarrollo de la Mujer Oaxaqueña, IDEMO, A.C., (IDEMO) y The Hunger Proyect México (THP), enfatizan la necesidad de información para lograr una participación efectiva, y Ana Lucia Márquez de THP expresa que “una participación eficaz, requiere tener información suficiente para poder opinar y generar retroalimentación[3]”. Por su parte María Eugenia Mata de IDEMO, enfatiza que se presenta una carga de información muy pesada que podría ser presentada de una manera más amigable para facilitar la participación de las organizaciones[4]. Otras organizaciones consideraron este aspecto como un componente para la participación efectiva, y una condición previa necesaria para que exista participación. Sin embargo, podría argumentarse, que para que una participación sea de calidad, esta debe ser informada y que el gobierno ofrecer la información de manera oportuna a las OSCs.

Otro planteamiento refiere que, en los años 2017 y 2018, el portal en línea de la AGCED, no ofreció información actualizada sobre las iniciativas de las OSCs, por cual se acudió a la AMEXCID para solicitar información sobre los planteamientos de la Alianza Global.

2) Mecanismos y Espacios de Diálogo Institucionalizados

En palabras de Carlos Zarco, para que la participación sea efectiva

…tienen que existir los canales de interlocución necesaria con los gobiernos respectivos para ver qué posición construyen los gobiernos nacionales”[5].  La participación “no es efectiva si las OSCs trabajan por un lado y el gobierno por otro…debe haber canales de diálogo y construcción conjunta reconociendo los roles de cada uno.[6]

Se podría argumentar que la creación del espacio en sí mismo no genera una participación efectiva. Inclusive, existen diversas organizaciones que realizan acciones de incidencia en espacios no institucionalizados por medio de protestas, que podrían llegar a ser altamente efectivos en el cumplimiento de sus objetivos de incidencia. Aún dentro de los espacios institucionalizados, la efectividad de la participación de las OSCs también podría depender de reglas claras y compartidas.

3) Financiamiento

Según Carlos Zarco, se debe “favorecer la participación directa con apoyos económicos”[7]. Adicionalmente, Ana Lucía gerente de THP, también destacó la importancia de obtener financiamiento para que las OSCs obtengan una participación presencial en foros internacionales de cooperación. En este caso la entrevistada reafirma: “es fundamental el financiamiento y el fortalecimiento de las OSCs para que la participación sea eficaz”[8].

También se puede argüir que, aunque los recursos sean un componente importante para participar, tampoco son imprescindibles para llevar a cabo la participación en foros nacionales e internacionales, ya que es posible enviar planteamientos sobre un determinado tema vía electrónica reduciendo costos. De acuerdo con María Eugenia Mata de IDEMO[9], las estrategias de participación e incidencia dependen de cada foro y de lo que se requiera en cada momento.

4)Entorno Propicio para las OSCs

Retomando el Diagnóstico sobre el Entorno en que se Desarrollan las OSCs publicado en 2018, se tiene que las dimensiones para un entorno propicio son: la jurídica, la económica, la política y la socio-cultural (Sánchez, Cabrera y Diez, 2017).

El ámbito sociocultural se relaciona con la falta de voluntad política en México, que organizaciones como Altepetl[10] y THP[11], refieren a que funcionarios públicos aún no cuentan con una cultura sobre de la participación ciudadana y de las OSCs en un sistema democrático, por lo que no encuentran mucho sentido a la participación de las organizaciones en espacios de política pública.

Inclusive algunas organizaciones fueron críticas sobre el tema de la participación de OSCs en espacios gubernamentales, debido a la percepción de que en ellos se lleva a cabo más una simulación que una participación efectiva. En ese sentido, Carolina Maldonado afirma que “las OSCs deben ser verdaderamente tomadas en cuenta, no sólo para validar decisiones previamente establecidas”[12], sino que las organizaciones tendrían que participar  en diferentes segmentos del ciclo de las políticas públicas y no solamente  como receptoras de información de las decisiones gubernamentales.

Con respecto a la Alianza Global, Mariana Mancilla[13], enfatizó el intento de la Alianza Global por reconocer las aportaciones de la sociedad civil al debate de la eficacia al desarrollo. Lo anterior contrasta con la visión de Ixanar Uriza de Corporativa de Fundaciones[14], quien considera que, tanto en la Alianza como en otros espacios de participación, existe una marcada diferencia entre la presencia que se les da a la participación de otros actores como los Estados y el sector privado frente a las OSCs.

5)  Oportunidades de Incidencia

Con respecto a la incidencia, diversos autores como Cunill (1997), Hevia (2011), y Becerra (2005), y organizaciones como ALOP (Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción), Corporativa de Fundaciones y Equipo Pueblo, relacionan directamente la efectividad de la participación con la incidencia en temas internacionales y de desarrollo, aun cuando sean dos conceptos distintos. Retomando la definición de Becerra (2005 p: 4) se entiende por incidencia “la capacidad de influir, modificar, cambiar, impulsar o anular políticas públicas en los distintos niveles, desde el local, hasta el internacional.” Por lo tanto, la incidencia marca la diferencia entre escuchar a las OSCs,  a modificar procesos y decisiones de política pública que pueden o no ilustrarse mediante cambios en las declaraciones finales o en los posicionamientos de determinados actores. Para Norma Castañeda de ALOP[15], la incidencia implica realizar transformaciones de fondo en el debate del modelo de desarrollo. Este es un aspecto destacado de las organizaciones para generar una participación efectiva. No obstante, en ocasiones es difícil medir los resultados de la incidencia y establecer una relación causa efecto entre las peticiones y objetivos.

6)Retroalimentación del Proceso

Tanto THP[16] como IDEMO,[17] coinciden en el hecho que una participación efectiva, demanda de las OSCs una retroalimentación de parte de los organismos gubernamentales. THP expresa que participación efectiva “es asegurar que haya una retroalimentación de parte de las autoridades sobre porque se incluyen o no los argumentos de sociedad civil.[18]”  Las organizaciones proponen que la transparencia y la rendición de cuentas sea una constante en el diálogo entre OSCs y gobierno. En palabras de Carlos Zarco, la rendición de cuentas implica “que los gobiernos informen que acuerdos se generaron[19].” De acuerdo con Mariana Mancilla, participación efectiva “es que pueda haber un diálogo y una comunicación asertiva entre quienes gobiernan y la sociedad civil, que haya honestidad, trasparencia y rendición de cuentas y que se trabaje por posicionar los argumentos de sociedad civil[20]”.

De  ahí que, para una efectividad en la participación de las OSC, según Carolina Maldonado[21], es necesario que las organizaciones aporten a la discusión temas orientados hacia el largo plazo. Por lo tanto, se puede explanar que una influencia real demanda que las organizaciones participen en temas transcendentes de la agenda.

7) Seguimiento y sostenibilidad

De acuerdo con Brisa Ceccon, un aspecto para la efectividad de la participación es “que esta sea sostenible, que tenga impacto y que no sea sólo circunstancial”.[22] La mayor parte de las organizaciones entrevistadas que habían participado en la primera Reunión de Alto Nivel (RAN 1) no le dieron seguimiento a la reunión de Nairobi. Si bien van surgiendo temas de coyuntura a los cuales las organizaciones responden, se podría argumentar que es posible darle continuidad a la agenda como sería el caso del tema de la eficacia al desarrollo en la Agenda 2030.  Las reuniones de alto nivel en el contexto de la Alianza Global, constituyen reuniones en las que se toman acuerdos importantes entre los diferentes representantes de cada país sobre como hacer la cooperación para el desarrollo más eficaz. En ellas se trabajan diferentes temas vinculados con la eficacia de la cooperación, por lo que el seguimiento debe realizarse también por los diferentes actores que componen la Alianza con el fin de cumplir el objetivo de hacer la cooperación más eficaz.

8) Corresponsabilidad

Otro término que se mencionó en relación con la efectividad de la participación es el de generar una corresponsabilidad. De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española (RAE, 2018), la corresponsabilidad significa una responsabilidad compartida. Este término es muy polémico sobre todo si se contextualiza en una alianza multiactor como la Alianza Global. Corresponsabilidad implica una horizontalidad entre la participación de actores, pero también va más allá de la efectividad de la participación, si se busca una responsabilidad compartida en la gestión de recursos.

9) Implementación de acciones de la CID en la práctica

Otro componente para que la participación de las OSCs sea efectiva en la Alianza Global, es la implementación de acciones de Cooperación Internacional para el desarrollo que involucren la participación de OSCs. En palabras de Carlos Zarco “efectividad quiere decir que las OSCs no sólo estén en estas conferencias, sino que las OSCs lleven a cabo acciones de Cooperación Internacional para el desarrollo en la práctica[23].”

Lo anterior quiere explicitar que los compromisos obtenidos en el ámbito de la Alianza Global deben aterrizarse en iniciativas concretas.  Las Iniciativas Voluntarias denominadas en inglés Global Partner Initiatives (GPI), de la AGCED ambicionan generar sinergias entre los diferentes actores participantes en la Alianza Global e implementar iniciativas voluntarias internacionalmente. No obstante, en la práctica este tipo de iniciativas han perdido interés de parte de los diferentes actores, debido a que en 2018 no se presentará una reunión de alto nivel de seguimiento, reduciendo la importancia de la Alianza Global en el escenario internacional. Por otro lado, en la práctica en México, las instituciones como la AMEXCID, no han generado iniciativas de Proyectos conjuntos con OSCs en materia de cooperación.

10) Evaluación

El último punto vinculado a la efectividad de la participación de las OSCs es participar en la evaluación de las políticas. Esto último está relacionado con generar una participación en el ciclo completo de una iniciativa o política. Asimismo, las evaluaciones permiten que exista un criterio para continuar o no con una determinada política o proyecto.

Finalmente, después de haber respondido cuales son las condiciones que las OSCs consideran relevantes para que la participación sea efectiva, se analizará si dentro de sus motivaciones para participar en la Alianza Global se identifican algunos incentivos generados por la AGCED.

Análisis sobre la motivación a participar en la Alianza Global

Las OSCs pueden participar directamente en la Alianza Global por medio de la Alianza de Organizaciones de la Sociedad Civil para la Eficacia del Desarrollo (AOED) como es el caso de ALOP, y acudiendo a talleres y eventos en las reuniones de alto nivel. En cuanto a las razones para participar en la Alianza Global, THP y Red Balance destacaron la importancia de representar las comunidades en los debates a nivel internacional sobre la eficacia del desarrollo y de la cooperación. Ana Lucia Márquez, expresó que “es importante definir qué es la Cooperación Internacional desde lo local y dar una mayor visibilización de las OSCs en la Cooperación Internacional[24].”

Ixanar Uriza, ,[25] destacó durante la entrevista el compromiso que las organizaciones tienen con las personas y la forma en que pueden representarlas en estos foros. También resaltó los riesgos de que al no participar se van cerrando espacios. Lo cual está documentado en el Informe de Monitoreo Global de la AGCED de 2016 y es un riesgo ya que disminuye la posibilidad de que estos actores sean tomados en cuenta en la toma de decisiones.

Adicionalmente, la motivación de algunas organizaciones como Oxfam México[26] recayó en que, por su amplia trayectoria sobre Cooperación Internacional para el Desarrollo, podían conducir a otras e impulsarlas para incorporarse en otros procesos. Por otro lado, Altepetl[27], destacó la necesidad de incrementar sus capacidades de incidencia a nivel internacional. Por lo tanto, las principales motivaciones para participar en la AGCED son la “vinculación estratégica”, el “crecimiento como organización” y la “comunicación” con otras OSCs. Así como también son los beneficios que trae consigo la Cooperación en Red y la creación de procesos de colaboración entre OSCs internacionales.

De acuerdo con Brisa Ceccon[28],  el trabajo en red refleja la disposición de las organizaciones para colaborar entre ellas y generar procesos de participación, así como posicionamientos conjuntos que van más allá de su posición como organización, incrementando la posibilidad de tener impacto en la toma de decisiones. Las organizaciones entrevistadas al comprender el impacto de estas estrategias y la importancia de participar en foros internacionales, se plantean como objetivo estratégico participar en la Alianza Global.

Por otro lado, las organizaciones participan en espacios como la AGCED para posicionar su agenda en otros niveles y porque su posicionamiento puede coincidir con los del país en el cual operan, como el caso de las Vecinas Feministas por la Justicia. En México, falta transitar a una institucionalización en los procesos más allá de la presencia y liderazgo de las instituciones.

Finalmente, la motivación de algunas organizaciones como IDEMO, creen que para que exista una participación en foros como la Alianza Global, es necesario “estar en espacios de igual alcance que los gobiernos”[29]. El discurso sobre la horizontalidad de actores con que se presenta la Alianza puede ser un incentivo para la participación de OSCs. En esta última respuesta se ve que la Alianza Global ofrece un incentivo para la participación efectiva de las OSCs, proporcionando un espacio, donde las organizaciones estén al mismo nivel que los Estados en cuanto a la toma de decisiones. Sin embargo, para algunas de las organizaciones entrevistadas, sus motivaciones son ajenas a los incentivos generados por la Alianza Global.

Análisis de los resultados de la participación de OSCs en la Alianza Global

Uno de los resultados más destacados para la ALOP y las organizaciones pertenecientes a la Coalición Acción Internacional para el Desarrollo México (CAIDMEX), fue el incorporar el debate sobre la eficacia del desarrollo en la agenda de organizaciones locales y su papel en la Cooperación Internacional.  En el caso de ALOP, Norma Castañeda[30] comentó que existían diversas organizaciones locales peruanas parte de la ALOP que cuestionaban los beneficios de la participación en la AGCED, considerando que sería imposible plantear un cambio en el paradigma de desarrollo al interior de este foro. No obstante, a pesar de estos cuestionamientos, Jorge Balbis logró impulsar los beneficios que tendría la participación de ALOP al interior de la Alianza Global.

Por otro lado, en el caso de las organizaciones que posteriormente conformaron la Red CAIDMEX, lograron este resultado al coordinarse entre sí para proponer ante el gobierno mexicano, la AMEXCID y la DGVOSC, la creación de talleres que la participación de las OSCs en México ante la AGCED. Por lo tanto, se cumplió con uno de los principales objetivos de los talleres preparativos en México, que era transmitir a las organizaciones qué es la Cooperación Internacional para el desarrollo en las OSCs. En palabras de Ana Lucía Márquez: se avanzó en “articular y fortalecer a las organizaciones en temas de incidencia y cooperación[31]”. María Eugenia Mata, de IDEMO[32], destacó que un buen resultado fue el tener herramientas de análisis para ver la realidad en campo y ampliar el lenguaje técnico de la organización.

De acuerdo con Laura Becerra, el objetivo sobre “definir y transmitir conocimiento sobre las realidades de la Cooperación Internacional a nivel local hacia la Alianza Global”[33] se cumplió parcialmente, debido al alto nivel de burocratización en la estructura de la Alianza que no permite un espacio de participación amplio para mostrar las realidades de las decisiones locales. Lo anterior, se refiere a que el espacio de participación para todas las OSCs es muy reducido en cuanto a tiempo y que la estructura de las jerarquías al interior de la AOED de la Alianza Global es muy complicada de entender.

Otro resultado procedente del proceso de participación de OSCs en la Alianza Global, es el fortalecimiento de la Cooperación en Red entre organizaciones de distintos países. La creación de CAIDMEX es un resultado de cómo las organizaciones han iniciado un proceso de coordinación, más allá de su propio nombre, para tener un mayor impacto en estos foros. Tal es el caso de Corporativa de Fundaciones[34], esta red permitió ampliar su esfera de influencia a la Ciudad de México y organizaciones nacionales como Altépetl[35] alcanzaron una dimensión internacional en su ámbito de incidencia.

De acuerdo con THP[36], las redes de OSCs y los espacios como la Alianza Global permiten el intercambio de información entre las organizaciones y generan un mayor conocimiento con otros actores pertenecientes a dicho espacio. Trabajar en redes como CAIDMEX, permitiría potenciar el uso del valor agregado de cada una de las organizaciones participantes para generar estrategias de participación. Sin embargo, en ocasiones es difícil llegar a un consenso dado que existen diferentes posturas entre las organizaciones. Lo anterior, podría llevar a la Cooperación en Red a emitir posicionamientos conjuntos muy generales en temas polarizantes. aunque aún es muy pronto para medir los resultados de una red como CAIDMEX, las organizaciones ven como algo valioso el esfuerzo del diálogo y coordinación.

Algunas organizaciones como Oxfam México[37] y THP[38] destacaron como resultado positivo, el haber incrementado los nexos entre las OSCs y la AMEXCID. Adicionalmente, tanto IDEMO[39] como Red Balance[40] destacaron haber sido escuchadas por los gobiernos de diversos países, lo cual les permitió posicionar sus agendas más allá del ámbito local. Finalmente, entonces podría argumentarse que la Alianza va por buen camino en garantizar una participación efectiva de las OSCs.

Efectividad de la participación de las OSCs en la Alianza Global

Por otro lado, se preguntó directamente a las organizaciones si consideraban que su participación en la Alianza Global había sido efectiva. La mayor parte de las organizaciones respondieron afirmativamente, y   acentuando un interés genuino porque continúe la apertura de espacios similares. No obstante, algunas respondieron que el proceso de participación había sido parcial, debido a que no le habían dado seguimiento ni a la Declaración de Nairobi ni al tema sobre la eficacia de la cooperación y el desarrollo.

En este contexto de efectividad, se destaca  la crítica que expuso Laura Becerra, exponiendo que “la inclusión y la representatividad de aquellos actores u organizaciones importantes para un tema pero que no cuentan con los recursos para poder realizar incidencia a nivel internacional” (Becerra, 2005 p :4), evidenciándose también una excesiva burocratización que puede entorpecer los procesos de diálogo y comunicación de abajo hacia arriba”[41]. Una de las razones por las que no se considera la Alianza Global como un espacio de participación efectiva, es la dificultad de entender su funcionamiento por la alta burocratización y el reducido espacio para la participación de los actores a nivel regional.

Por último, otros autores como Martens (2007), también han argumentado que este tipo de mecanismos tienden a favorecer sólo la opinión de expertos que quizá no representen la totalidad de las organizaciones.

Propuestas y recomendaciones de las OSCs ante la Alianza Global

Una de las principales propuestas de las organizaciones como Altepetl[42] está encaminada a crear plataformas virtuales de fácil acceso, para integrar a las OSCs con el objetivo de facilitar el seguimiento a estos temas y compartir información sobre experiencias exitosas de Cooperación Internacional para el desarrollo que se lleven a cabo entre países. De acuerdo con Brisa Ceccon, es necesario “reactivar la agenda[43]” de la eficacia de la cooperación y transversalizarla con la de la Agenda 2030. Al respecto, Carlos Zarco, dice que es necesario “continuar con la articulación entre la agenda de la eficacia y la Agenda 2030[44]”. Brisa Ceccon, sugiere renovar el impulso político de la AGCED, siendo la eficacia de la cooperación, un tema pensado como un eje en otras agendas; mientras que, Carlos Zarco se enfoca en definir cuál será el papel  que va a tener la AGCED al interior de la Agenda 2030.

Dada la rotación de personal tanto en las organizaciones como en la Alianza Global y en la AMEXCID, Iniciativa Ciudadana y Oxfam México, enfatizaron la necesidad de contar con una metodología de participación clara que facilite la comprensión de las reglas del juego entre actores y el seguimiento institucional de los acuerdos[45]. Ante la burocratización de la Alianza Global, Laura Becerra sugirió “simplificar los procesos y hacer una estructura de participación clara y entendible para todos”[46]. María Eugenia Mata, reiteró la necesidad de dar más cabida en la práctica a las “diferencias regionales y locales en cuanto a visiones del desarrollo”[47].

Al respecto, Carolina Maldonado hizo hincapié en la necesidad de que los esfuerzos para el fortalecimiento de capacidades y lograr la participación de las OSCs en la Alianza Global, provengan de ellas misma y destacó que las OSCs deben verse entre sí como aliadas, haciendo alusión a la diferencia de posicionamientos entre Carlos Zarco y Jorge Balbis[48]. Por un lado, Carlos Zarco lideraba el proceso de participación de OSCs a nivel nacional vía AMEXCID y la DGVOSC, y Jorge Balbis el proceso de representación de las OSCs en México y Latinoamérica en la AOED.

Por su parte, Mariana Mancilla, sugirió que “los recursos de operación para el seguimiento de los acuerdos de la Alianza podrían provenir de los países participantes en la Alianza y de las Agencias de Cooperación participantes”[49]. Por último, Ana Lucia Márquez, destacó la necesidad que tiene la Alianza Global de “fortalecer la construcción de indicadores en el Marco de Monitoreo Global sobre la participación de OSCs para que reflejen la realidad local de México y otros países de manera comparable y con ello continuar con la visibilización del trabajo de las OSCs en la cooperación”[50].

Finalmente, las propuestas de las organizaciones evidencian que falta trabajo por hacer, tanto por parte de la Alianza Global para la participación efectiva de las organizaciones.

Lineamientos de Participación para las OSCs en la DGVOSC en México, el Contraste con las Condiciones sobre la Participación Efectiva de las OSCs

El propósito del siguiente apartado fue examinar los lineamientos para la participación de OSCs publicados en marzo de 2018, para identificar el enfoque que maneja el gobierno como participación y contrastarlo la perspectiva que poseen las OSCs.

PRIMERO: De acuerdo con los lineamientos para la participación de OSCs en temas de política exterior publicados en 2018, los posicionamientos de la sociedad civil serían asimilados y tomados en cuenta cuando proceda.

SEGUNDO: El diálogo se constituye como una función básica y esencial para conocer y asimilar, cuando proceda, la opinión de las organizaciones de la sociedad civil, para formar criterios de acción que servirán para ponderar y orientar las posiciones de gobierno que asuma la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Por lo tanto, si bien Carlos Zarco[51], coincide en que no necesariamente todos los posicionamientos de las OSCs deben ser tomados en cuenta por la Cancillería, sólo porque las organizaciones así lo requieran, algunas de las organizaciones hicieron énfasis en que para que la participación sea efectiva, la cancillería debe rendir cuentas sobre sus posicionamientos y el impacto en los planteamientos finales.

Por otro lado, el hecho de asimilar la opinión de las OSCs, por un lado, muestra voluntad del gobierno en incorporar la perspectiva de estas a los posicionamientos oficiales, pero por otro esta visión de las OSCs niega la diversidad existente entre ellas y la posibilidad de una participación a aquellas organizaciones que disienten con los posicionamientos oficiales del gobierno, generando una lógica de cooptación de intereses. De esta forma, este tipo de espacios recibirá a aquellas organizaciones cuya estrategia de incidencia involucre un diálogo con el gobierno.

Adicionalmente, es importante delimitar en cuáles temas procede la participación de las OSC, y cuál es el argumento presentado. Asimismo, los lineamientos presentados en 2018, nos permiten identificar cuáles son las expectativas de la SRE sobre la participación de las OSCs.

TERCERO: Para maximizar los beneficios y hacer más eficiente el proceso de diálogo y participación entre el gobierno y las organizaciones de la sociedad civil, éste deberá ser propositivo, responsable y de buena fe. Por lo tanto, se espera que las organizaciones sean propositivas, aludiendo a la responsabilidad que enfrentan las organizaciones para realmente lograr una participación efectiva.

CUARTO: Para el diálogo y consultas con las organizaciones de la sociedad civil la Secretaría de Relaciones Exteriores se compromete a:

I. Informar y mantener actualizada a la sociedad civil sobre las reuniones internacionales de carácter multilateral en las que participen las organizaciones de la sociedad civil, como parte de la delegación oficial;

II. Promover una mayor participación y compromiso de la sociedad civil en la reflexión para el diseño y presentación de propuestas en materia de política exterior;

III. Propiciar una relación y coordinación de mayor calidad entre el gobierno, las organizaciones de la sociedad civil y los actores sociales, y

IV. Estimular la transparencia y construcción de consensos en las propuestas y diseño de políticas públicas.

La Cancillería, por ende, aceptó el compromiso de mantener informada a la sociedad civil y sobre los posicionamientos del gobierno a través de su página web. Esto último está relacionado con la trasparencia y la rendición de cuentas del gobierno, no obstante, según las condiciones que algunas organizaciones consideran importantes para la efectividad de la participación, como en el caso de María Eugenia Mata[52], la información proporcionada debe ser de manera clara, al igual que se les debe dar oportunidad a las organizaciones para familiarizarse con la terminología técnica.  Por lo tanto, es parte de la responsabilidad de las organizaciones tener personal con la capacidad técnica para contribuir con la elaboración de propuestas en materia de política exterior y participar activamente para generarlas.  También se hace referencia a incrementar la calidad en la coordinación entre las OSCs y gobierno, sin embargo, la SRE desvinculó la participación de las OSCs de la asignación de recursos económicos.

SÉPTIMO: La participación de las organizaciones de la sociedad civil, será a título gratuito y no generará ningún vínculo laboral ni económico con la Secretaría de Relaciones Exteriores.

DÉCIMO TERCERO BIS: La Dirección General de Vinculación con las Organizaciones de la Sociedad Civil, podrá excepcionalmente con cargo a su presupuesto autorizado, apoyar a los representantes de las organizaciones de la sociedad civil que participen en las delegaciones oficiales, esto en términos de lo señalado en los Artículos 5, 6 fracción V y 7 de la Ley Federal de Fomento a las Actividades realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil.

Lo anterior constituye un contraste con las expectativas que tienen las OSC en torno a una participación efectiva. En diferentes foros se estableció que el financiamiento es una condición de mucha utilidad para lograr la participación presencial de las organizaciones mexicanas en diversos foros internacionales. Así mismo, esta decisión podría generar una división entre aquellas organizaciones con recursos que pueden acudir a este tipo de foros y aquellas que no cuentan con los recursos para hacerlo.

OCTAVO: La información y participación estará abierta para todas las organizaciones de la sociedad civil. La participación se dará con base en los siguientes criterios:

I. Sean agrupaciones civiles legalmente constituidas en las que participan personas o grupos sociales con incidencia en la agenda multilateral;

II. La organización, asociación o red debe contar con conocimientos y habilidades derivados de su práctica social, laboral o profesional en la agenda multilateral;

III. La organización, asociación o rede debe contar con reconocida experiencia en los temas de la agenda multilateral, y

IV. Las demás que determine la dependencia o entidad que asuma la titularidad de Jefe de Delegación mexicana.

Podría argumentarse, que únicamente participarían, en este espacio algunas organizaciones con características muy particulares, por lo que el espacio dejaría de recibir a aquellas organizaciones que no cumplan con los criterios en los lineamientos. El segundo punto, destaca que las organizaciones deben contar con conocimientos y habilidades derivados de su práctica profesional en la agenda multilateral. Por lo tanto, la DGVOSC apela únicamente a aquellas organizaciones con las que se ha trabajado previamente, limitando las posibilidades de incrementar las habilidades de otras organizaciones que no tienen la experiencia requerida.

Una de las reflexiones más importantes, gira en torno a la necesidad de generar mecanismos de participación incluyentes y a una omisión importante tanto de las OSCs como de la DGVOSC, como lo es la falta de realización de un diagnóstico, que identifique cuales son los actores que deberían estar involucrados en un proceso de participación dependiendo del tema. Generar un diagnóstico y procesos de participación más incluyentes, podría ser una propuesta para acrecentar la efectividad de la participación de las OSCs. Lo anterior, podría ser de ayuda para extender el número de organizaciones participantes en estos espacios y evitar la conformación de élites. Por otro lado, los lineamientos limitan el número de organizaciones que podrán ser parte de la delegación mexicana a 5 y específica que las organizaciones serán quienes designen quien participará.

DÉCIMO PRIMERO: La decisión de quiénes participarán por parte de las organizaciones de la sociedad civil, corresponderá a las propias interesadas mediante una toma de decisiones transparente.

Según Luz Elena Baños, la participación efectiva es:

La parte informativa, y que haya un diálogo constante sobre que está sucediendo, cual es la posición de México, porque se construye de esa manera…lo que es más importante es que las sugerencias y los posicionamientos de sociedad civil sean integrados a los posicionamientos oficiales. En las negociaciones, poder presentar una posición enriquecida con los posicionamientos de sociedad civil, no solamente escucharla e incorporar sus solicitudes y sus puntos de vista en los posicionamientos y documentos oficiales de México…el que ellas formen parte de la delegación oficial mexicana.[53]

En contraste con la posición de la DGVOSC tanto THP[54] como IDEMO[55], expusieron al respecto que debe haber una retroalimentación sobre qué aspectos propuestos por las OSCs se incluyen en los posicionamientos oficiales. El análisis es congruente con la opinión favorable que manifestaron las OSCs hacia la DGVOSC (Alejo, 2014).

La perspectiva de Miguel Díaz es necesaria para comprender que el camino hacia la participación efectiva de las OSCs tanto en temas internacionales como de Cooperación Internacional para el Desarrollo, fue un proceso que abarcó puntos a lo largo del tiempo.

En este contexto, la participación de las OSCs en el G20 en 2012 por medio del C20[56] y su participación en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 16) de Cancún en 2010, constituyen un antecedente importante para la forma en que las OSCs participaron en la Alianza Global. En particular se destacó que la COP 16 fue importante porque en ella, el gobierno logró hacer un mapeo de los actores de la sociedad civil. En palabras de Miguel Díaz:

La participación efectiva es una participación real, en la que se abren espacios de negociación con los tomadores de decisiones de los gobiernos y no caer en la simulación …es una incidencia real a partir de las propuestas de sociedad civil, … que la sociedad civil tenga claridad técnica de sus posicionamientos y con ello una mayor incidencia[57].

Se evidencia coincidencia con otras organizaciones de la sociedad civil como Altepetl, quien hizo un llamado para evitar la simulación en este tipo de espacios públicos. Es importante agregar que las OSCs en México y en otros países conforman un mosaico plural de opiniones, por lo que es importante innovar en la forma en la que se incluyen las OSCs en distintos procesos, dado que no siempre será posible generar un posicionamiento consensuado.

Según Miguel Díaz, no se utiliza un modelo específico para garantizar la efectividad de la participación de las OSCs en la DGVOSC, quien ha tomado como referencia la experiencia en otros espacios de gobierno en los cuales previamente el gobierno era el encargado de seleccionar a las OSC para generar una dinámica de “autoselección”[58], de las OSCs en las que son ellas quienes deciden qué organización las representará en un determinado foro como parte de la delegación mexicana. En conclusión, Miguel Díaz, expone que “la participación de las OSCs en el gobierno genera confianza porque es viable y necesaria, se gana incorporando posicionamientos de las OSCs”.[59]

La percepción de la AMEXCID sobre la efectividad de la participación de las OSCs

La AMEXCID es la institución que coordinó diversos procesos para realizar la RAN 1 en México durante la copresidencia mexicana en 2014. Actualmente, la AMEXCID ha sido la institución responsable de darle seguimiento en el país a la agenda de la efectividad de la Cooperación y la Alianza Global y continúan siendo relevantes para ella, dado que la Alianza está reconocida “como medio de implementación de la Agenda 2030[60]” y de la Conferencia de financiamiento de Addis Abeba en 2015.

En palabras del Mtro. Daniel Gamboa, la efectividad de la participación de las OSCs en la Alianza y en la Cooperación Internacional se refiere a que la AMEXCID:

Busca la participación de las OSCs en los foros multilaterales como la Alianza Global, y otros procesos globales y multilaterales. Se busca, incluir el punto de vista de las OSCs en el posicionamiento mexicano y que haya representantes de la sociedad civil en la delegación mexicana. Las OSCs toman la decisión de quien va. El reto es que haya continuidad en los distintos momentos de cada agenda. Para la RAN 2, se hizo un foro de consulta con OSCs…entre México y Nairobi, era como casi volver a empezar la agenda.[61].

La perspectiva de este planteamiento de la AMEXCID, aporta elementos sobre la continuidad de la participación y la implementación de los compromisos acordados en Nairobi. Finalmente, el concepto coimplementación reitera la noción de las OSCs como socios de la cooperación y que estas pueden ser sujetos de la cooperación.

Inclusive, una de las principales críticas de Mariana Mancilla[62], fue que se trabajaba mucho en el contexto de las reuniones de alto nivel, pero que después “se perdía el hilo” y no había un seguimiento adecuado de los acuerdos para aterrizarlos en iniciativas de cooperación. La idea es lograr trascender el hecho de que sólo no se trabaje como preparación para las reuniones de alto nivel. A pesar que uno de los resultados más destacados por las OSCs de su participación en la RAN 1, fue lograr un conocimiento sobre qué es la AMEXCID y una mayor vinculación con los funcionarios públicos, actualmente es reducido el número de proyectos que tienen con las OSCs.

Finalmente, la AGCED plantea generar una plataforma que sea consultada por los miembros de una determinada iniciativa, lo cual se ve afectado por los procesos al interior de la Alianza. Lo anterior deja muy poco espacio para que en un término de dos años se puedan evaluar las iniciativas. Es necesario que exista una clara comunicación entre la AMEXCID, la AGCED y las OSCs en cuanto a los cambios de puntos focales y de personas que le dan seguimiento.

Conclusiones

Una de las conclusiones más importantes de esta investigación, es que aún existen disparidades muy grandes entre lo que las instancias de gobierno responsables de la participación de OSCs como la DGVOSC consideran como participación y lo que las OSCs consideran como efectividad en la participación. Desde el punto de vista de las organizaciones entrevistadas, no es suficiente sólo hablar de participación, sino que es necesario que ésta sea efectiva.

La efectividad de la participación recae tanto en los incentivos generados por el gobierno mexicano y la Alianza Global en este caso, como en las estrategias y acciones que emprenden las organizaciones, entre ellas adoptar la incidencia al interior de sus esquemas de trabajo.

Adicionalmente, la participación y la participación efectiva dependen tanto de las acciones de gobierno u organismos internacionales como de las acciones de las OSCs. Desde la perspectiva de las OSCs la participación efectiva va más allá de la recepción de información, de las consultas y de acudir a mesas de análisis, implica un seguimiento, una incidencia, un impacto en la agenda de largo plazo, una retroalimentación y una rendición de cuentas mutua, en la que las organizaciones no son únicamente medios para validar las decisiones y posicionamientos de gobierno, sino que estos se construyen de la manera más conjunta posible.

Aunque la presente investigación basa su análisis en los resultados obtenidos de la subjetividad de la percepción de las organizaciones y no en indicadores numéricos, es importante señalar que la investigación cualitativa basada en los diferentes puntos de vista de las OSCs entrevistadas, proporciona información sobre los avances de los procesos de participación y sobre resultados que muchas veces no son medibles o difíciles de cuantificar.

Aunque, ALOP, Oxfam México y Equipo Pueblo son organizaciones que cuentan con una amplia experiencia tanto en temas de cooperación internacional como en temas de incidencia internacional, es importante destacar que en ocasiones su liderazgo también esta personalizado en sus dirigentes. Lo anterior, podría reflejar que en México ha costado mucho trabajo en todos los sectores pasar de trabajar con personas a trabajar con instituciones.

Una parte interesante del análisis a reflexionar consiste  en el hecho de que la horizontalidad en si misma tanto de la cooperación en red presente de las OSCs ante la Alianza, como la horizontalidad entre actores al interior de la misma, no genera en sí misma una mayor eficacia de la cooperación.

Finalmente, el análisis también buscó identificar qué tanto permeó el proceso de participación de las OSCs en México en la Alianza Global en la memoria institucional de los funcionarios de Relaciones Exteriores. Lo anterior es relevante, dado que estos procesos de participación en la cooperación internacional deben ir más allá de lo coyuntural y se debe dar seguimiento a la agenda tanto del lado del gobierno mexicano como de las organizaciones.

 

Anexo 1 Organizaciones y funcionarios entrevistados

Organizaciones entrevistadas: 

Funcionarios entrevistados:

Anexo 2 Listado de organizaciones participantes en la RAN 1

 

Referencias 

 Alejo, A. (2014). Reporte: Proceso de preparación de las Organizaciones de la Sociedad Civil Mexicana para la Primera Reunión de Alto Nivel de la Alianza Global para la Cooperación al Desarrollo Eficaz. Ciudad de México: Agencia de Cooperación Alemana (GIZ).

Becerra, L. (2005). Participación e incidencia política de las OSC en América Latina Definiciones, Recomendaciones y Retos. Ciudad de México: Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción ALOP.

Cunill, N., & Bresser, L. (1998).: Lo público no estatal en la reforma del Estado. Buenos Aires, Argentina: Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD)-Paidós.

Gutiérrez, G., Cabrera, R & Diez de Sollano, C. (2017). (en prensa) Entorno en el que se desarrollan las OSCs en México, Diagnóstico. Ciudad de México.

Hevia, F. (2011). ¿Cómo medir la participación? Creación, validación y aplicación del cuestionario de conductas de participación. Ciudad de México: CIESAS-INDESOL.

Martens, J. (2007). Multistakeholder Partnerships –Future Models of Multilateralism? Berlin: Friedrich Ebert Stiftung.

Real Academia Española (RAE) (2018). Diccionario de la Lengua Española. Recuperado de http://dle.rae.es/?w=diccionario.

Sánchez, G., Cabrera, R., & Diez de Sollano, C. (2017). Entorno en el que se Desarrollan las Osc en México, Diagnóstico. Ciudad de México: Instituto Mora.

Ziccardi, A. (2004). Introducción: Claves para el análisis de la participación ciudadana y las políticas sociales del espacio local. In Participación Ciudadana y Políticas Sociales del Ámbito Local.

[*] Este escrito es un resumen de la Tesis presentada como recurso para graduarse como Maestra de Cooperación Internacional para el Desarrollo 2016-2018. La cual, puede revisar completamente en el repositorio del Instituto Mora.

[**]Estudió la licenciatura en Relaciones Internacionales en el ITAM, una especialidad en Desarrollo Social en a UNAM y finalmente la maestría en Cooperación Internacional para el Desarrollo en el Instituto Mora, generación 2016-2018. Asimismo, ha sido contratada en diversas ocasiones como consultora en el PNUD y en diversos proyectos electorales. Ha si mismo, a trabajado en diversas dependencias y organizaciones en temas de cooperación internacional para el desarrollo, tales como la Secretaría de Economía, la Escuela de Administración Pública de la Ciudad de México y Oxfam México.

[1] El criterio para seleccionar a los participantes en las entrevistas, está vinculado entre otras cosas con la relevancia de su participación en la reunión de alto nivel de la AGCED que se llevó acabo en México en 2014. Asimismo, para seleccionar a las OSCs se tomó en consideración su trayectoria en diferentes espacios de incidencia para el desarrollo y temas internacionales. Los criterios para seleccionar a los participantes se profundizarán en el anexo metodológico.

[2] El término organizaciones se emplea como un sinónimo de las OSCs en este texto.  En específico, se realizaron 13 entrevistas semiestructuradas, tanto a representantes del gobierno mexicano que estuvieron involucrados en el proceso, como a los representantes de las OSCs que también lo estuvieron en el periodo de estudio que se centra especialmente en México 2014 y en Nairobi, Kenia 2016 El Anexo 1 muestra las organizaciones y funcionarios entrevistados y el Anexo 2 muestra un listado de las organizaciones que participaron en la primera Reunión de Alto Nivel de la Alianza Global.

[3] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018

[4] Entrevista con María Eugenia Mata, directora y fundadora de IDEMO, realizada el 13 de abril de 2018

[5] Entrevista realizada a Carlos Zarco, antiguo director ejecutivo de Oxfam México el 6 de marzo de 2018.

[6] IDEM

[7] Entrevista realizada a Carlos Zarco, antiguo director de Oxfam México, realizada el 6 de marzo de 2018

[8] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018

[9] Entrevista con María Eugenia Mata, directora y fundadora de IDEMO, realizada el 13 de abril de 2018.

[10] Entrevista con Oscar Rey, director ejecutivo de Altepetl, realizada el 5 de marzo de 2018

[11] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018.

[12] Entrevista con Carolina Maldonado, coordinadora de iniciativas internacionales en Oxfam México, realizada el 9 de marzo de 2018

[13] Entrevista realizada con Mariana Mancilla, antigua coordinadora en Red Balance, realizada el 9 de abril de 2018

[14] Entrevista con Ixanar Uriza, directora operativa de Corporativa de Fundaciones, realizada el 20 de febrero de 2018

[15] Entrevista con Norma Castañeda, antigua asistente de la secretaria ejecutiva de ALOP, el 2 de marzo de 2018

[16] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018

[17] Entrevista con María Eugenia Mata, directora y fundadora de IDEMO, realizada el 13 de abril de 2018

[18] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018

[19] Entrevista realizada a Carlos Zarco, antiguo director de Oxfam México, realizada el 6 de marzo de 2018

[20] Entrevista realizada con Mariana Mancilla, antigua coordinadora en Red Balance, realizada el 9 de abril de 2018

[21] Entrevista con Carolina Maldonado, coordinadora de iniciativas internacionales en Oxfam México, realizada el 9 de marzo de 2018

[22] Entrevista con Brisa Ceccon, antigua colaboradora de Iniciativa Ciudadana, realizada el 20 de febrero de 2018

[23] Entrevista realizada a Carlos Zarco, antiguo director de Oxfam México, realizada el 6 de marzo de 2018

[24] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018

[25] Entrevista con Ixanar Uriza, directora operativa de Corporativa de Fundaciones, realizada el 20 de febrero de 2018

[26] Entrevista con Carolina Maldonado, coordinadora de iniciativas internacionales en Oxfam México, realizada el 9 de marzo de 2018

[27] Entrevista con Oscar Rey, director ejecutivo de Altepetl, el  5 de marzo de 2018

[28] Entrevista con Brisa Ceccon, antigua colaboradora de Iniciativa Ciudadana, realizada el 20 de febrero de 2018

[29] Entrevista con María Eugenia Mata, directora y fundadora de IDEMO, realizada el 13 de abril de 2018.

[30] Entrevista con Norma Castañeda, antigua asistente de la secretaria ejecutiva de ALOP, el 2 de marzo de 2018

[31] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018

[32] Entrevista con María Eugenia Mata, directora y fundadora de IDEMO, realizada el 13 de abril de 2018.

[33] Entrevista a Laura Becerra Pozos, directora   ejecutiva de Equipo Pueblo, realizada el 11 de enero de 2018

[34] Entrevista con Ixanar Uriza, directora operativa de Corporativa de Fundaciones, realizada el 20 de febrero de 2018

[35] Entrevista con Oscar Rey, director ejecutivo de Altepetl, el  5 de marzo de 2018

[36] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018

[37] Entrevista con Carolina Maldonado, coordinadora de iniciativas internacionales en Oxfam México, realizada el 9 de marzo de 2018

[38] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018

[39] Entrevista con María Eugenia Mata, directora y fundadora de IDEMO, realizada el 13 de abril de 2018.

[40] Entrevista realizada con Mariana Mancilla, antigua coordinadora en Red Balance, realizada el 9 de abril de 2018

[41] Entrevista a Laura Becerra Pozos, directora ejecutiva de Equipo Pueblo, realizada el 11 de enero de 2018.

[42] Entrevista con Oscar Rey, director ejecutivo de Altepetl, el 5 de marzo de 2018

[43] Entrevista con Brisa Ceccon, antigua colaboradora de Iniciativa Ciudadana, realizada el 20 de febrero de 2018

[44] Entrevista realizada a Carlos Zarco, antiguo director de Oxfam México, realizada el 6 de marzo de 2018

[45] Entrevista con Brisa Ceccon, antigua colaboradora de Iniciativa Ciudadana, realizada el 20 de febrero de 2018

[46] Entrevista a Laura Becerra Pozos, directora   ejecutiva de Equipo Pueblo, realizada el 11 de enero de 2018

[47] Entrevista con María Eugenia Mata, directora y fundadora de IDEMO, realizada el 13 de abril de 2018.

[48] Entrevista con Carolina Maldonado, coordinadora de iniciativas internacionales en Oxfam México, realizada el 9 de marzo de 2018

[49] Entrevista realizada con Mariana Mancilla, antigua coordinadora en Red Balance, realizada el 9 de abril de 2018

[50] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018

[51] Entrevista realizada a Carlos Zarco, antiguo director de Oxfam México, realizada el 6 de marzo de 2018

[52] Entrevista con María Eugenia Mata, directora y fundadora de IDEMO, realizada el 13 de abril de 2018.

[53] Entrevista con la ministra Luz Elena Baños, actual titular de la DGVOSC, realizada el 6 de febrero de 2018.

[54] Entrevista con Ana Lucia Márquez, Gerente de THP, realizada el 27 de marzo de 2018

[55] Entrevista con María Eugenia Mata, directora y fundadora de IDEMO, realizada el 13 de abril de 2018.

[56] El C20 fue un foro creado específicamente para facilitar la participación de OSCs en el G20

[57] Entrevista con el embajador Miguel Diaz, antiguo titular de la DGVOSC, realizada el 16 de enero de 2018.

[58] Entrevista con el embajador Miguel Diaz, antiguo titular de la DGVOSC, realizada el 16 de enero de 2018.

[59] Entrevista con el embajador Miguel Díaz, antiguo titular de la DGVOSC, realizada el 16 de enero de 2018.

[60] Entrevista con el Mtro. Daniel Gamboa, Subdirector de Políticas de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la AMEXCID, realizada el 16 de abril de 2018.

[61] Entrevista con el Mtro. Daniel Gamboa, Subdirector de Políticas de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la AMEXCID, realizada el 16 de abril de 2018.

[62] Entrevista realizada con Mariana Mancilla, antigua coordinadora en Red Balance, realizada el 9 de abril de 2018.

Paper: Guyana´s Road to First Oil

Guyana´s Road to First Oil: The Quest for Technical Cooperation and Economic Diplomacy

Embajador Iván Roberto Sierra Medel *

Resumen: 

El presente ensayo describe la situación actual de la economía de Guyana, ofreciendo una perspectiva de las situaciones que podrían presentarse a medida que la explotación comercial de los campos petrolíferos en alta mar despliegue su enorme potencial. Dentro del texto, el autor señala que la industria de petróleo y gas en Guyana, es posible con un enfoque equilibrado, teniendo en cuenta tanto la producción de energía como la protección ambiental. El texto destaca también la necesidad de que el país aproveche la nueva fuente de riqueza con las fortalezas tradicionales de la agricultura. Por último, se ofrece un panorama de las experiencias recientes en la relación bilateral con México, en materia de cooperación técnica y diplomacia económica, así como lecciones aprendidas, sumandos así a los esfuerzos de ambos países en favor de una amplia transformación económica en las siguientes décadas.

As countries around the world, and especially those with the most challenging gaps to bridge, engage in multi-actor strategies aimed at achieving the Sustainable Development Goals (SDGs) within the 2030 Agenda for Sustainable Development, the need for adequate levels of financing is a pressing concern. Although there is near-consensus on the nature of the 17 global SDGs as cross-border partnerships that should elicit efforts from developing countries and industrial economies, the mainstay of resources that will fund investments in social development and productive transformation ultimately depends on sustained economic growth.

Thus, some may argue that development cooperation practitioners witness a Catch-22 situation: the one realistic shot of developing countries that lag behind significantly in terms of income and lack of domestic capacities to sustain GDP growth in order to build stronger economic foundations and social progress requires them to achieve economic growth basically as a prerequisite (although SDG 8 sees growth as a goal on its own merits). The growth paradox calls for a closer analysis from the point of view of economics and political science in order to devise creative and practicable solutions.

However, if the case can be made that anaemic GDP growth is effectively a burden that imperils sustainable development, that argument should not suggest that accelerated economic expansion provides all solutions by itself. Indeed, as the Cooperative Republic of Guyana, the country with the second-lowest per capita income in the Western Hemisphere, braces itself for an unprecedented 29% rise in GDP during 2019, the country seeks to cement existing development partnerships and to bring together stakeholders from all productive sectors in the endeavour to obtain the maximum benefits from its emerging oil and gas industry. The present essay will discuss the current situation of the Guyanese economy and the trends that could be expected as commercial exploitation of offshore oilfields unfolds its vast potential. The author will make the argument for a balanced approach in building Guyana´s oil and gas industry taking into account both energy production and environmental protection, and will highlight the need for the country to leverage the new source of wealth with traditional strengths in agriculture. Recent experiences in the bilateral relationship with Mexico concerning technical cooperation and economic diplomacy provide the empirical lessons learned regarding joint efforts to make a contribution to the present needs and to effect the broad economic transformation that Guyana will have the coveted opportunity for put in place in the next decade.

 

A land where vast opportunity coexists with limited economic progress.

 

Among English- and Dutch-speaking countries in the Greater Caribbean, Guyana ranks first in terms of landmass, third in terms of population, and has the sixth largest economy in terms of nominal GDP, but the country has been stuck for decades at the very bottom of that group of nations in terms of Per Capita Income. As of 2018, the only country in the Americas that lags behind Guyana in terms of Per Capita Income is poverty-ridden Haiti.

The undeniable disparity between the significant potential for development in Guyana on the basis of the country´s natural resources and the actual performance of the economy along many decades has widened the gap in terms of income and standards of living between Guyana and its better-off neighbours in the Caribbean.

The trifecta of a commodities boom, international tourism, and renewed dynamism of financial activities that lasted from 2002 until 2015 greatly propelled economic growth across the Greater Caribbean. The best performers, such as Barbados and Trinidad and Tobago, saw unprecedented growth of GDP (according to estimates by the World Bank, Per Capita Income in Barbados reached USD 16,129 in 2015, while the sustained spike of oil prices led to the trebling of Trinidad and Tobago´s Per Capita Income, as it went from USD 7,049 in 2002 to USD 20,081 in 2014)[1].

 

Table 1. An economic picture of the pre-oil era in Guyana.

Guyana only marginally benefited from the bout of regional prosperity, achieving a Per Capita Income of USD 4,030 in 2014. However, as the Guyanese economy relies on a relatively diversified portfolio of sources of hard currency (mining, agriculture, remittances, and fisheries), the country has sustained less damage than other Caribbean nations from the Perfect Storm (the confluence of tighter international restrictions to financial services, lower prices for commodities, tourism markets volatility, and large foreign currency-denominated debt) that has been pounding the region since 2014[2].

While the loss of economic momentum across the Greater Caribbean since 2015 has prompted a number of countries to enact economic reforms and to secure the help from the International Monetary Fund (Barbados, Jamaica, and Suriname are cases in point[3]), Guyana has been facing the need to better adapt to shifting economic prospects not because of a deterioration, but rather in view of new avenues of development made possible by the first oil discovery announced in May 2015 and the subsequent offshore finds that point to large recoverable reserves of oil and gas.

 

Guyana´s oil and gas game changer.

 

In May 2015, an international joint venture led by ExxonMobil announced that a test well in deep waters offshore Guyana had reached a vast reservoir of commercially recoverable oil.

The initial projections put estimated projections close to 120,000 barrels per day at the Liza-1 oil rig located within the Stabroek block. By itself, the news pointed to an inflexion point to hitherto energy-starved Guyana, whose needs are served by the import of 15,000 barrels of oil products per day[4]. The mere prospects of a steady domestic supply of fuel for power generation heralds new times for the country with the highest electricity prices in the region.

From 2015 to 2018, new developments have piled-up and first oil is on its way to becoming a game changer for Guyana. A first highly favourable factor is the rapid maturity of the Liza-1 production site, which is expected to begin delivering oil and gas production as soon as the first quarter of 2020[5].

A second relevant feature of the first find has to do with the high quality of Guyanese oil, which thus can find its way to lucrative markets. But perhaps it is the third factor in the roadmap toward first oil in Guyana that augurs sustained prosperity in the industry: the vast magnitude of recoverable reserves. Since 2015, ExxonMobil has made a total of ten discoveries: the Liza-1, Liza-2 (Liza Deep), Payara, Snoek, Turbot, Ranger, Pacora, Longtail, Hemmerhead and Pluma test wells. Current estimates put potential reserves above 5 billion barrels of oil for the Stabroek block alone, which makes Guyana one of the top five oil powerhouses in the Western Hemisphere and could lead to a production of 750,000 barrels per day[6].

Table 2. The emerging oil and gas sector in Guyana.

The succession of lucrative finds in several areas of the Stabroek block prompted oil companies with concessions in the adjacent Orinduik block to scale-up exploration activities. As a result, in September 2018, it was announced that commercially recoverable oil reserves in the Orinduik block may be close to 2.9 billion barrels of oil[7].

While the concession over the Stabroek block that is expected to deliver first oil in Guyana was allocated to the consortium led by ExxonMobil, many international companies in the energy sector are showing interest in Guyana.

As of 2018, the list of major oil companies that hold rights to develop oil resources of maritime blocks includes Total, Tullow Oil, and EcoAtlantic (Orinduik block); Repsol and Tullow Oil (Kanuku block); Anadarko (Roraima block); Ratio Oil (Kaieteur block); Esso, MidAtlantic and JHI (Canje block); and CGX (Demerara and Corentyne blocks)[8].

Knowledge-sharing between Mexico and Guyana in engineering expertise and environmental enforcement in the oil and gas industry.

 

International experiences suggest that, for Guyana to be able to secure the maximum benefits from its newly discovered energy resources, the country needs to bridge a significant gap in terms of national institutions, domestic capacities and human capital. On the road towards first oil, is the activation of bilateral and multilateral partnerships in order to foster knowledge-sharing and capacity-building in strategic areas concerning oil and gas.

Mexico’s background as a leading producer of oil and gas encompassing more than a century of both inland and offshore oil exploitation makes the country a potential development partner for Guyana[9]. Willing to address the opportunities of demand-driven and results-oriented technical cooperation, the Mexican Agency for International Development Cooperation (AMEXCID) facilitated the institutional dialogue that made it possible for the Mexican Institute for Petroleum (IMP) to become the first international partner to sign a Memorandum of Understanding with the Government of Guyana[10]. In March 2017, the IMP and the Ministry of Natural Resources started the execution of an MOU focused on three white papers: an energy production/energy consumption matrix; a catalogue of international best practices in oil and gas regulation: and a human resources strategy[11].

Since the IMP broke new ground to enter an MOU with Guyana, two other international partners have formalised MOUs with the country: Trinidad and Tobago in September 2018[12], and the Canadian province of Newfoundland and Labrador in October 2018[13].

While the collaboration with the IMP is aimed at fostering engineering capacities, the holistic enhancement of Guyanese institutions requires a parallel pillar of technical cooperation to address environmental enforcement and regulation of the oil and gas industry. In October 2018, the Mexican Agency for Safety, Energy, and the Environment (ASEA) conducted a first training workshop with the participation of more than a dozen agencies of the Guyanese government[14]. The Environmental Protection Agency (EPA) has taken the lead in the bilateral partnership with ASEA in order to jumpstart the in-premises training in ASEA’s headquarters and on oil rigs in the Gulf of Mexico for Guyanese officials. This project has attracted financial support from both the Inter-American Development Bank and AMEXCID[15].

 

Table 3. The two-pronged Mexico-Guyana collaboration in capacity-building for the emerging oil and gas sector.

 

The Mexican-Guyanese experience in fostering trade facilitation in agriculture.

While the commercial exploitation of oil and gas holds vast promise for Guyana, the first finds in 2015 coincided in time with the announcement from one of the most important clients for Guyanese rice putting an end to bilateral deals that in prior years had allowed Guyana to export close to 37,000 tons of grain. As the national production in 2016 was expected to be nearly 534,000 tons of rice[16], the country faced the need to develop new markets for a cash crop that over the years has proved to be a steady foreign-currency earner and a significant source of jobs.

In October 2015, the Government of Guyana approached the Mexican government in order to promote the commercialization of Guyanese grain[17]. Since there were no precedents of the food product having ever been exported to Mexico, the need arose for a comprehensive strategy of economic diplomacy to be put in place by the Mexican authorities in order to address the Guyanese request.

As trade facilitation has long been considered an integral part of the modern practice of international development cooperation, specific actions in the field of economic diplomacy should be put in place following the same criteria as those executed in the field of technical cooperation, namely, the initiatives should be demand-driven, country-appropriate, and results-oriented.

The first major barrier facing exporters of food products vying to enter a new market is the need to clear phyto-sanitary requirements and inspections. Given that no Guyanese grain had ever been exported to Mexico, rice producers had to be educated regarding the legal procedures set by the country´s plant health inspectorate, SENASICA. The initial analysis of Guyanese grain were submitted to SENASICA early in 2016, but the final Requirements Sheet was issued in the first quarter of 2017[18].

A second hurdle that can be even more time-consuming than plant health procedures and usually requires significant expenditure is the task of finding reputable clients who would become pathfinders in the endeavour to bring food products from a novel market and find competitive and practicable solutions in the area of logistics.

Since the international travel costs of business match-making endeavours can be prohibitive for individual producers, the Embassy of Mexico held information workshops in rice-producing regions[19] and teamed-up with the Guyana Rice Development Board in order to organize the first-ever business mission to Mexico, which in March 2017 participated at the largest Supermarket Trade Fair in Latin America, Expo ANTAD in Guadalajara[20]. In order to facilitate translation services and information kits to address the concerns of potential buyers, the Embassy obtained a voluntary liaison from the economics department of the local university.

The economic diplomacy efforts put in place to facilitate the commercialisation of Guyanese grain began delivering results by the end of the second quarter of 2017, and the first shipment of 17,000 tons of paddy was sent to Mexico in July 2017[21].

The activation of grain imports from Guyana included a time-sensitive factor, as the Mexican government set a 150,000 tons duty free quota for rice and paddy that was to be implemented on a first-come, first served basis from March to December 2017[22].

Taking into account that trade in commodities and food products closely tracks competitive prices and opportunities of arbitrage, the introduction of temporary import-tax concessions (which Mexican authorities made available for all rice producing countries on an equal-footing basis) became a relevant element of trade facilitation efforts and ultimately played an important role in securing the inking of contracts between Guyanese producers and Mexican companies.

According to official data from the customs bureau, from July 2017 to July 2018, Guyanese exporters shipped more than 201,500 tons of paddy to Mexico[23], which made Mexico the world´s largest destination for Guyana´s grain.

Trade facilitation mechanisms proved instrumental, especially the decision announced by the Mexican authorities in December 2017 to set new duty-free quotas for the years 2018 and 2019, which amounted to 150,000 tons of rice products for each year[24].

 

Table 4. The Mexico-Guyana experience in economic diplomacy and technical assistance to facilitate trade in rice products 2015-2018.

Conclusions: A pressing challenge to turn potential into development achievement.

 

As Guyana’s recent oil discoveries are expected to start bringing vast revenues from the year 2020 onwards, the country could well be on the verge of entering an era of economic expansion and sustained development. Given that the commercial exploitation of Guyanese oilfields will be based on Production-Sharing Agreements with major international oil companies, the country will not need to raise any government debt to finance the huge investment required by offshore projects. Thus, every extra dollar from the energy sector will mean an actual increment to the national income and contribute to effect a change for the benefit of the country and to the welfare of the Guyanese people.

The road ahead for Guyana, however, is not exempt of significant challenges. A potential issue that elicits justified concerns relates to the hitherto untested absorption capacity of the Guyanese economy and the need to put in place expedient solutions to address current and emerging infrastructure bottlenecks while the energy industry expands rapidly. The amount of direct investment already committed by the international oil companies to develop the Liza-1 project, in excess of USD 4.4 billion dollars[25], is vastly greater than Guyana´s Annual GDP of USD 3 billion dollars. Regardless of the corporate capacities of oil multinationals in managing such a big project, the sheer magnitude of the mobilisation of financial, material, and technical resources will have a profound impact on the Guyanese economy as a whole.

The most immediate effect of the massive flow of foreign direct investment will be seen in nominal growth across the economy. The World Bank has pointed to an unprecedented 29% increase in GDP during 2019, as Guyana prepares for the commercial extraction of first oil in 2020[26].

As more test wells move into the production phase, the economic spike can be expected to last for a decade.

Few would expect that, left to act on its own, the invisible hand of markets will prove capable to harness the accelerated economic expansion in order to build a path of sustainable development for Guyana. Indeed, a partnership of free enterprise (both foreign and locally-owned) with the very visible hand of public policy holds the most promise. Thus, a comprehensive strategy aimed at unlocking Guyana’s vast potential requires focused capacity-building efforts in the emerging energy sector and the parallel mobilisation of resources to foster investment and job creation in the sectors that have traditionally been the bulwark of the country’s economy, such as agriculture and forestry.

On the basis of the results delivered by the partnership with Mexico in technical cooperation and economic diplomacy, International Development Cooperation has proved capable of providing useful tools for capacity-building and international trade promotion. As both tasks grow increasingly more complex in the coming years due to an unprecedented rate of economic expansion, development partners should keep in mind that a constant evolution of existing partnerships will be needed in order to make an effective contribution to transformational change in Guyana.

* Es Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de los Estados Unidos Mexicanos en la República Cooperativa de Guyana, así como Observador Permanente de México ante la Comunidad del Caribe, con sede en Georgetown, Guyana.  Es Licenciado en Filología por la Universidad Estatal de Moscú (1991) y cuenta con dos maestrías: una en Filología por la Universidad Estatal de Moscú (1992) y la segunda en Estudios Diplomáticos por el Instituto Matías Romero de México (1994). Es Diplomático de carrera desde 1993 y promovido al rango de embajador desde el año 2009. El Mtro. Iván Sierra ha desempeñado los siguientes cargos:

  • Asesor en la Coordinación General de Asesores del Secretario de Relaciones Exteriores (2013-2014).
  • Asesor en Asuntos Internacionales en la Presidencia de la República (2008-2012);
  • Director General Adjunto de Administración e Información del Instituto de los mexicanos en el Exterior, en la Secretaria de Relaciones Exteriores SRE (2206-2008);
  • Dirección de Cooperación Multilateral en la SER (1998-1999); Director de Política de Cooperación, en la SER (1996-1998);
  • Subcoordinador de Asesores en el Gobierno de Jalisco (1996);
  • Secretario Particular del Director General de Cooperación Técnica y Científica, en la SER (1995-1996).

Ha sido, además, catedrático en el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, Instituto Tecnológico Autónomo de México, Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, Universidad de las Américas- Ciudad de México y en el Centro de Estudios para Extranjeros Universidad de Guadalajara.

Referencias:

 

  1. CARICOM Secretariat (2005): CARICOM. Our Caribbean Community. An Introduction, Ian Randle Publishers, Kingston.
  2. Diario Oficial de la Federación (2017a): Acuerdo que modifica al diverso por el que se dan a conocer los cupos para importar carne de res y arroz, Secretaría de Gobernación, Mexico, 26.12.2017.
  3. Diario Oficial de la Federación (2017b): por el que se dan a conocer los cupos para importar carne de res y arroz, Secretaría de Gobernación, Mexico, 1.3.2017.
  4. ExxonMobil (2018): “Exxon Guyana Project Overview” available at https://corporate.exxonmobil.com, retrieved 30.10.2018.
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  6. Guyana Energy Agency (2016): Annual Report 2016, GEA, Georgetown.
  7. Guyana Times (2018a): EcoAtlantic finds 2.9 barrels of oil and gas offshore Guyana, Georgetown, 12.9.2018.
  8. Guyana Times (2018b): Minister Trotman meets delegation from IMP, Georgetown, 11.5.2018.
  9. Guyana Times (2015): Guyana, Mexican Govt mulls commercialisation of Guyana´s paddy, Georgetown, 31.10.2015.
  10. Houston Chronicle (2017): Exxon, partners greenlight $ 4.4 billion project off Guyana, Houston, 16.6.2017.
  11. Inter-American Development Bank (2018): Caribbean Region Quarterly Bulletin 2018 and Beyond. IDB, Washington, D. C. June 2018.
  12. Kaieteur News (2017): Guyana aims to penetrate Mexican rice market at food expo, Georgetown, 28.2.2017.
  13. Petroleum World (2018): Guyana, Canadian Province of Newfoundland and Labrador sign oil and gas cooperation pact available at www.petroleumworld.com, retrieved 18.10.2018.
  14. Petroleum World (2017): Guyana gets ready with resources of oil industry signs MOUs with Mexican Institute of Petroleum available at petroleumworld.com, retrieved 20.3.2017.
  15. Private Sector Commission (2017): A Review of the Real Sector of Guyana´s Economy 2017, Georgetown, PSC.
  16. ProMéxico (2017): Economic Integration of Mexico and Guyana in Negocios, ProMéxico, Mexico, July-August 2017.
  17. Sierra Medel, Ivan Roberto (2017): Navigating the Perfect Storm: The Contribution of Knowledge-Sharing to Building Economic Resilience in Caribbean Nations in Citlali Ayala Martinez and Ulrich Muller (eds.) Towards Horizontal Cooperation and Multi-Partner Collaboration. Knowledge-Sharing and Development Cooperation in Latin America and the Caribbean. Nomos, Baden-Baden.
  18. Sistema de Información Arancelaria Vía Internet Secretaría de Economía (2018): SIAVI available at economia-snci.gob.mx, retrieved 14.9.2018.
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  22. Stabroek News (2018d): Mexican regulator helping with oil and gas training, Georgetown, 2.10.2018.
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  25. The Trinidad Guardian (2018): MOU good for T&T, Guyana – analysts, Port of Spain, 21.9.2018.
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[21] Guyana Chronicle (2017).

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[23] SIAVI (2018).

[24] Diario Oficial de la Federacion (2017a).

[25] Houston Chronicle (2017).

[26] World Bank Group (2018a).

 

Paper: Cooperación Internacional en Ciencias Forenses

Cooperación Internacional en Ciencias Forenses: el nacimiento de un campo

Por: Julia Isabel Ferreira Pedraza*

Resumen

En años recientes hemos podido observar escenarios violencia y crisis humanitaria que suponen un elevado número de víctimas fatales o la necesidad de denunciar crímenes de Estado, y se ha solicitado y recibido el apoyo de expertos forenses internacionales para llevar a cabo tareas de identificación, dignificación y gestión de restos humanos. Esta práctica reiterada en las últimas tres décadas supuso la especialización y formación de un campo de cooperación internacional, en este sentido, el presente artículo busca dar cuenta del proceso de conformación del campo. Es importante señalar que lo que aquí se expone hace parte de una investigación que buscó reflexionar acerca de las implicaciones que podrían desprenderse de la implementación de proyectos forenses pensados desde lo internacional en México para la búsqueda de las personas desaparecidas.

Palabras clave: Cooperación Internacional para el Desarrollo,Ciencias forenses, Derechos Humanos.

Cooperación Internacional en Ciencias Forenses: CIF

El objetivo de este artículo es exponer por qué se ha considerado a la Cooperación Internacional en Ciencias Forenses como un campo de cooperación específico que surgió debido a distintas experiencias de violencia alrededor del mundo. Para lograr lo propuesto se aporta una definición del campo, también se esbozan las condiciones que permitieron su nacimiento y por último se brindan argumentos para sostener el nacimiento del campo.

La Cooperación internacional en Ciencias Forense (CIF) “puede definirse como el conjunto de acciones inscritas en el ámbito forense que a través de la capacitación, incidencia e investigación buscan abonar a mejorar situaciones con gran número de víctimas mortales y cuerpos sin identificar utilizando técnicas de distintas disciplinas científicas. Este tipo de cooperación comúnmente se oferta en países que a causa de una crisis humanitaria o brotes de violencia se ven rebasados en sus capacidades institucionales y técnicas para hacer frente a la situación.” (Ferreira, 2018, pág. 7)

Actualmente es posible constatar que existe cooperación forense si esta se observa como flujos de asistencia entre actores de distintos países, este tipo de cooperación sucede por diversos canales, ya sea a través del financiamiento, la agencia forense, la capacitación o la observación. Proyectos implementados en Bosnia, Turquía, Indonesia, Afganistán y Ruanda dan cuenta de este tipo de cooperación.

No es necesaria una profunda indagación para corroborar que existen acciones de carácter internacional en el ámbito forense. Antropólogas y antropólogos hacen mención en sus diarios de campo sobre la participación de organizaciones no gubernamentales, organismos multilaterales y expertos en ciencias forenses en contextos distintos a los de su país de origen que desempeñan acciones enfocadas a la investigación, capacitación, memoria y justica, pero ¿Por qué considerar dicho conjunto de acciones cómo un campo de la Cooperación Internacional para el desarrollo?

Un primer argumento para responder a la pregunta anterior se basa en reconocer las posibilidades explicativas que mantienen las categorías y conceptos de la Cooperación Internacional para el Desarrollo (CID) sobre el fenómeno a explicar. Al analizar los proyectos CIF desde categorías y clasificaciones propias de la CID, se logra dar cuenta con precisión de los flujos, estructuras y objetivos de proyectos de cooperación internacional que operan en materia forense, no obstante, esta característica no es la única que permite explicar el fenómeno desde la perspectiva de estudios que nos ocupa.

Un segundo argumento que nos permite considerar a la CIF un nuevo espacio de intervención es la ampliación de las posibilidades de intervención. Los implementadores de las acciones del campo han incorporado dimensiones cualitativas del desarrollo en sus proyectos, tales como la justicia, la seguridad y la paz, que proponen que su labor va más allá de una mera transferencia de técnicas y conocimientos.

Las acciones posibles desde la CIF no se circunscriben a la elaboración de peritajes o a la individualización e identificación de restos humanos. Una gama de posibilidades de intervención forense que se escinde de la mera cooperación técnica y abarca a la consultoría especializada, a la formación de capacidades forenses y el apoyo en la realización de investigaciones para recabar pruebas que permitan validar la existencia de violaciones a Derechos Humanos, denunciar patrones sistemáticos de violencia y asistir en crisis humanitarias, da cuenta de que es posible hablar de un campo provisto de lógicas, objetivos, funciones específicas y actores con autoridad[1].

Al enmarcarse en un punto intermedio entre la cooperación técnica y la cooperación en temas de justicia, seguridad y paz, la CIF por su especificidad ligada a la labor forense y las distintas perspectivas de ejercerla se distingue de otros tipos de cooperación y se muestra como un campo poco estudiado desde la CID.

Surgimiento del campo

Para comprender la formación del campo será conveniente intentar responder lo siguiente ¿Cómo se dio paso a la reiterada creación de proyectos internacionales en materia forense? Y ¿Qué procesos fomentaron el uso de técnicas forenses fuera de su ámbito tradicional en tribunales nacionales?

En sus inicios la práctica forense se encontraba confinada al espacio de las instituciones legales, es decir su ejercicio ocurría en tribunales, departamentos de criminalística y laboratorios de medicina legal. Con el paso del tiempo este campo se abrió para cuestionarse sobre lo ocurrido en escenarios de violencia masiva que supusieran muertos sin identificar (Huffschmid, 2015). Así a través de la materialización (recolección de evidencia) y demostración del uso desmedido de la violencia las disciplinas forenses dieron cuenta de violaciones a los Derechos Humanos más allá de los testimonios confinados al ámbito discursivo.

Hacia la segunda mitad del siglo XX, técnicas propias de las disciplinas forenses expandieron su ámbito de acción, tradicionalmente centrado en la recuperación e interpretación de evidencias para ser usadas en juicios nacionales, extendiendo su participación hacia el ámbito internacional. Esta ampliación fue particularmente observable en la antropología y arqueología forense, disciplinas científicas que se habían mantenido en el ámbito de lo paleo y lo biosocial (Buriano, 2017).

Respecto de la trascendencia del ámbito nacional y acerca del cruce entre la investigación en derechos humanos y las disciplinas forenses con fines de investigación existen dos perspectivas ampliamente reconocidas: la perspectiva judicial basada en el delito y la justicia y la aproximación humanitaria centrada en la dignidad humana y el derecho a la verdad.

En tanto que autores como Adam Rossenblatt (2015), Irineusz Kaminski (2015) y Roxanna Ferllini (2007) posicionan a las investigaciones realizadas en el contexto de la Segunda Guerra Mundial como el referente por excelencia de investigación forense para constatar abusos ocurridos en el curso de conflictos armados, otras interpretaciones consideran que fueron las investigaciones enmarcadas en los procesos latinoamericanos de justicia transicional y la investigación de lo ocurrido en regímenes dictatoriales las que dieron paso a este nuevo campo de cooperación[2] (Salama, 1994; Stover, E., & Shigekane, R., 2004; Zarankin, Andrés & A. Salerno, Melisa.  2008).

En el primer supuesto de acuerdo con Rosenblatt (2015)  y Kamiński (2015) uno de los primeros intentos de hacer uso de técnicas y metodologías propias de las ciencias forenses para dar cuenta de los abusos cometidos durante conflictos armados, sucedió en el marco de la investigación de la Masacre de Katyn[3]. La indagación de este evento supuso la intervención de expertos internacionales y se piensa como un antecedente que dio paso a investigaciones forenses en derechos humanos  y con fines humanitarios[4] por contar con las siguientes características: 1) participación de organismos autónomos en la investigación de crímenes de guerra; 2) reconstrucción de hechos en pro del conocimiento de la verdad; 3) reconocimiento internacional de la labor forense y 4) creación de paneles internacionales de observadores que evaluasen los resultados de la investigación (Rosenblatt, 2015)

La segunda perspectiva citada sugiere es posible explicar el cruce entre la investigación en Derechos Humanos (DDHH) y las ciencias forenses mediante el análisis de los contextos de justicia transicional en América Latina a partir de la década de los años ochenta, de manera específica dentro del replanteamiento la función de ciertas disciplinas. En aquella época desde la academia o desde la praxis en distintos países surgió el cuestionamiento acerca de ¿qué tipo de arqueología era necesaria para este siglo y los retos que el mismo presentaba? (Funari, 2006).

“La experiencia latinoamericana, propició una reconsideración del papel de las disciplinas antropología y arqueología forense para visibilizar la violencia ocurrida en América Latina en el periodo de las dictaduras del siglo XX. Dicha reconsideración se enmarcó en un escenario en el que familiares de desaparecidos se organizaron con el fin de conocer el paradero de sus seres queridos y exigir justicia.” (Ferreira, 2018, pág. 54).

Aun cuando algunos autores identifiquen el surgimiento de la relación aludida en el contexto de grandes comisiones de investigación de crímenes de guerra ( Rossenblatt 2015; Kaminski 2015; Ferllini 2007) y otros en el replanteamiento y extensión de las funciones asignadas a una disciplina (Funari y Vieira de Oliveira 2006; López Mazz 2006; Bellelli y Tobin 1985) existen puntos de coincidencia en considerar el caso argentino de búsqueda de desaparecidos post dictadura paradigmático, al ser un evento que marcó el surgimiento de un campo de investigación forense, pues fue en dicho contexto donde la antropología forense y la arqueología tradicional rompieron el cerco que les confinaba a una función asignada de recuperar osamentas antiguas y preservar sitios arqueológicos para incorporar en su labor las dimensiones de justicia y memoria  (Funari, 2006).

En el caso de Argentina encontramos como la principal diferencia frente a otros proyectos forenses que contaron con asistencia internacional, que sus investigaciones incluyeron las dimensiones justicia y memoria, con esto, la agencia forense extendía sus acciones tradicionalmente instaladas en el ámbito judicial, para incorporar  acciones pensadas desde lo humanitario y desde los  Derechos Humanos (Stover, E., & Shigekane, R., 2004).

En Argentina, la técnica posibilitó que los huesos aportaran sus testimonios sobre el terror vivido durante la dictadura, comprender la lógica de las políticas represivas y materializar  la violencia a la que fueron sometidos los cuerpos por parte del Estado (Huffschmid, 2015)  así, en dicho contexto se consolidaría la relación entre lo forense y los derechos humanos. Además, la labor de los implementadores de proyectos de CIF en el caso argentino construyó las condiciones para llevar a cabo investigaciones forenses de manera independiente que permitieron disputar el monopolio que ejercía el Estado para investigar y producir verdades sobre la historia reciente de represión.

La participación en contextos de violencia permitió a ciertos profesionales del área y equipos independientes de antropología forense adquirir amplia experiencia en técnicas de reconocimiento de restos humanos, identificación de lesiones y reconstrucción de mecánicas de violencia, además de contar con amplio reconocimiento por conducirse desde la neutralidad y la independencia en sus investigaciones. Lo anterior propició que se solicitaran sus servicios de forma reiterada en diversos países en las últimas 3 décadas.

Con el paso del tiempo algunas solicitudes de asistencia salían de los márgenes tradicionales de su trabajo y planteaban una extensión de la de la agencia forense hacia lo humanitario no estrictamente relacionado con los Derechos Humanos, por ejemplo, la asistencia en desastres naturales para el reconocimiento y manejo de cadáveres, así como la asistencia en conflictos con causas sistémicas, tal es el caso de la migración o el desplazamiento.

Aunado a lo anterior, a medida que se consolidó el campo y en respuesta a las solicitudes, algunos equipos forenses e instituciones experimentaron procesos de internacionalización y la experiencia internacional comenzó a funcionar entonces como capital dentro de la estructura del campo.  Entre 1990 y el año 2016 se crearon nuevos proyectos de cooperación internacional en ciencias forenses y sus acciones se extendieron a Chile, Guatemala, Bosnia, Indonesia, Ruanda, Congo, Iraq, Afganistán, Timor Leste, Chipre, Haití, Filipinas, Kosovo y México (Ferreira, 2018).

La CIF como campo

En conclusión, se sugiere que  es posible considerar a la CIF como un tipo de cooperación internacional para el desarrollo, pues al caracterizar las acciones y los proyectos forenses utilizando términos propios de la CID se constató que existen flujos de cooperación internacional orientados a la agencia forense, actores con funciones exclusivas, y aspiraciones específicas orientadas a la defensa de los derechos humanos, la justicia y la memoria, cuyo nacimiento se encuentra relacionado a la sistematización y compartimento de la experiencia que expertos forenses acumularon al investigar las violaciones a los derechos humanos cometidas durante las dictaduras del cono sur americano.

El surgimiento de la Cooperación Internacional Forense fue posible debido a una constante demanda de apoyo, a causa del número creciente de conflictos armados y de la violencia política ejercida por el Estado en la segunda mitad del siglo XX. Este proceso estuvo marcado por el replanteamiento de disciplinas tales como la arqueología y antropología, respecto de su papel frente a las violencias vividas en el cono sur americano durante las dictaduras, así como la adhesión de las dimensiones derechos humanos, memoria y justicia como intereses inmanentes al campo de la CIF (Ferreira, 2018).

El nacimiento de este campo se inserta en un contexto internacional de renovado interés por cooperar en situaciones complejas de violencia, en donde ciertas perspectivas del desarrollo reconocen que los indicadores macroeconómicos favorables no eximen a los países de otros retos en la materia. En años más recientes la nueva perspectiva de desarrollo adoptada por organismos multilaterales considera dimensiones cualitativas del desarrollo, tales como la justicia y la paz, por ello ofrece posibilidades para acceder a fondos y proyectos de CID y financiamientos internacionales de distinta índole para apoyar la consolidación del campo de la CIF.

Bibliografía

Bellelli, C., & Tobin, J. (1985). Archaeology of the Desaparecidos. Society for American Archaeology Bulletin14(2), 6-7.

Dutrénit, S. (Coord.) (2017). Perforando la Impunidad. México: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora.

Ferllini, R. (2007). Forensic archaelogy for human rights violations. Springfield, Illinois: Charles C. Thomas.

Ferreira, J. (julio de 2018). Cooperación Internacional en Ciencias Forenses para la búsqueda de los desaparecidos en México 2006-2017. Ciudad de México: Instituto Mora: Tesis para obtener el grado de Maestra en Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Fox, J. (2010). Katyn: Tragedy upon tragedy. History Today, 31-60.

Funari, P. P., & de Oliveira, N. V. (2006). Arqueología de la represión y la resistencia en América Latina (1960-1980). Editorial Brujas.

Huffschmid, A. (2015). Huesos y humanidad. Antropología forense y su poder constituyente ante la desaparición forzada. . Athenea digital, 195-214.

Kamiński, I. C. (2015). The Katyń Massacres before the European Court of Human Rights: From Justice Delayed to Justice Permanently Denied. East European Politics and Societies, 29(4), 784-810.

López Mazz, J. (2006). Una mirada arqueológica a la Represión Política en Uruguay. Arqueología de la Represión y la Resistencia en América Latina: 1960-1980.

Rosenblatt, A. (2015). Digging for the disappeared: forensic science after atrocity. Stanford University Press.

Salama, M. C. (1994). Tumbas anónimas: Informe sobre la identificación de restos de desaparecidos en Argentina. Catálogos.

Stover, E., & Shigekane, R. (2004). Exhumation of mass graves: balancing legal and humanitarian needs. En E. &. Stover (Ed.), My neighbor, my enemy: Justice and community in the aftermath of mass atrocity (págs. 85-104). Cambridge University Press.

Zarankin, A. (2008). Después de la tormenta. Arqueología de la represión en América Latina. Complutum, 21-32.

[1] El uso de término campo alude al sentido otorgado por Bourdieu, quién en  su libro Campo de poder, campo intelectual (1980) le otorga las siguientes características: Lucha constante para excluir a la competencia por parte de quien mantiene el monopolio del campo; en él se ponen en juego intereses específicos e irreductibles; para que funciones es necesario existan a reconocer, actuar y seguir las reglas del juego, la estructura del campo se define atendiendo a la distribución del capital específico que se ha acumulado a través de luchas,  la conservación y transformación del campo siempre está en juego, los participantes de  un campo tienen una cantidad de intereses fundamentales comunes, la gente comprometida con un campo y sus luchas contribuyen a reproducir el juego, los recién

[2] Algunos de los autores mencionados utilizan el concepto arqueología de la represión.

[3] En dicho evento alrededor de 22,000 oficiales del ejército polaco fueron ejecutados e inhumados extrajudicialmente durante el periodo de ocupación soviética en Polonia.  En respuesta la Cruz Roja estableció en 1943 a petición de Alemania la Comisión Katyn, cuyo objetivo era investigar la masacre y probar los abusos militares cometidos por las fuerzas de ocupación (Fox, 2010).

[4] La búsqueda con fines humanitarios hace referencia no a constatar el uso de la violencia y la falta a los Derechos Humanos de las víctimas, sino al trato digno de los restos humanos y el reconocimiento del derecho a saber la suerte de los fallecidos.

*Licenciada en Relaciones Internacionales por la FCPYS, UNAM. Maestra en Cooperación Internacional por el Instituto de Investigaciones Dr.   José   María   Luis   Mora, Estudiante del Programa de Doctorado en Estudios del Desarrollo. Problemas y Perspectivas Latinoamericanas (DEDPPL).

 

 

https://www.ceibal.edu.uy/es/articulo/el-aporte-de-plan-ceibal-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible