El camino difícil

Por: Francisco Colín Varela*

El camino fácil es el más rápido y menos peligroso. Pero, aunque el camino difícil sea el más peligroso y lento, es en el que más crecemos y aprendemos.

La mayoría de las empresas, instituciones académicas y gobiernos han decidido que la mejor manera de reducir la contaminación que se ha generado es la tecnología. Esto es porque es más fácil programar un dispositivo o calibrar un equipo, que hablar y persuadir a otro ser humano. Y más si los que toman las decisiones, se ven obstaculizados por una falta de formación interpersonal.

Un artículo del blog de la SEMARNAT menciona que 3 de cada 10 mexicanos afirma que son responsables del cambio climático. Los otros siete, probablemente pueden pensar que la responsabilidad radica solamente en las empresas, instituciones académicas y gobiernos. Pero realmente existe una responsabilidad compartida, porque todos los seres humanos consumen bienes y servicios que tienen un impacto negativo y la mayoría de estas personas trabaja en oficinas que consumen electricidad, agua y generan residuos. Pero lo fundamental de esta “responsabilidad compartida” es que todos tienen también la capacidad de hacer algo valioso para disminuir esos impactos. ¿Por qué esas 7 personas no cambian sus hábitos?, o, aunque sea, ¿Participan de vez en cuando en algún evento que tenga las palabras “verde” o “ecológico” en su título?

Se consideran las siguientes razones:

1. No se tiene tiempo. Las tareas cotidianas que se tienen (sobre todo en una ciudad) no permiten participar en el mejoramiento de la misma.

2. No se conoce lo suficiente. El concepto de cambio climático es complicado de comprender; no se puede ver el clima, o tocarlo, así que no se puede ver el cable conductor que une a un huracán con el hecho de tener el refrigerador abierto; o no se puede ver la cuerda que ata a las olas de calor con el hecho de comprar las frutas más exóticas del otro lado del planeta.

3. No se asocia con lo que les interesa. No lo asocian con las ideas que se han enseñado desde niños a perseguir, como tener una familia feliz, y una bella casa en medio de la ciudad.

Entonces ¿qué podemos hacer para que el denso de la población participe en el tema? Tenemos que hacer que la gente asocie los impactos que generan, con las afectaciones directas que sufren las cosas que les importan. Hay que unir eso y mostrarles que tienen el poder de cambiar, así como la decisión de hacer algo de valor con simples acciones como el comprar pocas cosas empacadas y apagar la luz al salir de un cuarto. Y finalmente hay que hacer que logren vincular el tema a “eso que les importa”, que puede ser su familia, dinero, futuro o eso que necesitan para cumplir sus objetivos de vida.

Ya no se puede querer aplicar la tecnología para todo (aunque la tecnología también forma parte de la solución y es esencial para superar esta situación), ya que no involucra a todos los que responsables, incluso, es eso lo que hace que se sientan separados de la naturaleza que existe en este precioso, indescriptible, impredecible, cambiante, húmedo, frágil, agresivo, y mágico planeta.

La tecnología es el camino fácil. La educación y socialización es el camino difícil, el primero ya se ha trabajado y no ha funcionado de una manera integral. ¡Así que busquemos la manera correcta de transitar por el camino difícil!

* Estudiante de Ingeniería ambiental. Actualmente realiza proyectos a pequeña escala de cambios de hábitos de consumo y residuos. Le interesa el desarrollo sostenible con enfoque en residuos, educación, calidad del aire, políticas públicas, hábitos de consumo y cambio climático.Correo: francisco9mp@gmail.com